
Franklin 11-b Sedan
El Franklin estadounidense es, antes de la Segunda Guerra Mundial, el coche con refrigeración por aire de mayor éxito.
El Franklin 11-B Sedan estadounidense es, antes de la Segunda Guerra Mundial, el coche con refrigeración por aire de mayor éxito. El sistema de refrigeración de este tipo 11-B de 1927 funciona de la siguiente manera: una rueda de paletas en el "radiador" impulsa el aire hacia arriba hasta un gran tubo situado sobre los cilindros. A través de este tubo, el aire vuelve a soplarse hacia abajo por un anillo de pequeños conductos alrededor de cada cilindro, enfriando así los cilindros. Los motores de aviación también utilizan esta técnica, de ahí que los automóviles Franklin fueran muy apreciados por pioneros de la aviación como Orville Wright, Amelia Earhart y el coronel Charles Lindbergh, este último llegó a poseer nada menos que cuatro. Ya en 1902, Herbert H. Franklin, en colaboración con el ingeniero John Wilkinson, fue uno de los primeros en fabricar en serie un automóvil con motor refrigerado por aire. Franklin está convencido de que la refrigeración por aire es más fiable que la refrigeración por agua. Compensa la menor potencia de los motores empleando chasis de madera y mucho aluminio, lo que hace que el coche sea más ligero. En los primeros años, los Franklin suelen tener un aspecto algo extraño, pero bajo la presión de los concesionarios la marca adopta en 1925 el diseño algo más convencional de J. Frank DeCausse, con un radiador simulado que en realidad sirve como toma de aire. El automóvil aquí expuesto es un ejemplo de ello.
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