
Panhard et Levassor Phaeton With Canopy
Pasear por el parque es algo para lo que, a finales del siglo XIX, se utiliza antes un automóvil que para un trayecto de A a B. Sobre todo en un coche como este Panhard et Levassor que, gracias a su corta distancia entre ejes, es relativamente fácil de conducir y cuenta con un hermoso tapizado de paño.
Pasear por el parque es algo para lo que, a finales del siglo XIX, se utiliza antes un automóvil que para un trayecto de A a B. Sobre todo en un coche como este Panhard & Levassor que, gracias a su corta distancia entre ejes, es relativamente fácil de conducir y cuenta con un hermoso tapizado de paño. Aun así, recorrer largas distancias sí es posible: un automóvil de este tipo gana la primera carrera de coches del mundo, una prueba de larga distancia de nada menos que 1.200 kilómetros. Esta carrera, París-Burdeos-París, la gana el 13 de junio de 1895 el diseñador Emile Levassor en un coche idéntico, un bicilíndrico de 1,2 litros con encendido por tubo incandescente. Recorre el trayecto a una velocidad media de 24 km/h en 48 horas y 48 minutos y cruza la meta seis horas antes que el segundo clasificado. Durante el viaje, Levassor toma únicamente un plato de sopa, un par de sándwiches y una copa de champán. Este automóvil de más de 115 años nunca ha sido restaurado desde que salió de la fábrica, situada entonces en la avenue d’Ivry de París. Panhard & Levassor, una de las fábricas de automóviles más antiguas del mundo, ya antes del cambio de siglo ofrece una elección de casi veinte modelos de automóviles, entre ellos biplazas, coches de caza e incluso autobuses.
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