
Sunbeam-Mabley Motor Sociable
Las ruedas de este coche no están alineadas entre sí para reducir al mínimo la posibilidad de derrape. Sin embargo, la probabilidad de que el vehículo vuelque es mucho mayor.
Este coche deja cuatro huellas de rueda; las ruedas no están alineadas entre sí para reducir al mínimo la posibilidad de derrape. Sin embargo, la probabilidad de que el vehículo vuelque es mucho mayor. Y eso sin hablar del diseño poco convencional, que recuerda a un sofá o a una chaise longue. Aun así, se vendieron casi 150 de estos coches, a un precio de 130 libras cada uno. Que se sepa, solo quedan cuatro. El conductor se sienta detrás y mira por delante de los pasajeros, que van sentados en perpendicular al sentido de la marcha. Las ruedas laterales son accionadas mediante una correa y una cadena por el motor monocilíndrico De Dion-Bouton situado en la parte delantera y están provistas de un freno de transmisión. Con una palanca pueden dirigirse la rueda delantera y la trasera. El fabricante de bicicletas John Marston, de Wolverhampton (Inglaterra), que ya fabrica bicicletas con el nombre Sunbeam, ya trabaja en prototipos de automóviles cuando el arquitecto de casas de campo Maxwell Maberley-Smith le ofrece el diseño de este coche, lo que permite a Marston ahorrarse los costes de desarrollo. Aunque el nombre de Maberley está mal escrito, el primer automóvil Sunbeam es ya una realidad. Este coche poco convencional está en el origen de una marca que más tarde cosechará muchos éxitos en competición y que en 1922 incluso batirá el récord mundial de velocidad. Ese año, Kenelm Lee Guinness alcanza una velocidad máxima de 215.182 km/h en un Sunbeam 350-HP.
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